viernes, 29 de septiembre de 2017

¿El reality de los meteorólogos?


Por Gabriela Fabbro.

Es muy probable que cada mañana, al encender el televisor, prestemos atención a la temperatura con la cual amaneció el día. Es muy probable que si tenemos un evento próximo o un viaje en puerta, recurramos al pronóstico extendido para anticipar vestuario y logística. Ya sabemos que el clima suele ser inicio de una conversación entre desconocidos. ¿Qué tendrá este tópico, que es tan familiar y necesario en todos nosotros?

La televisión no queda afuera por cierto de esta tendencia y los noticieros siempre han tenido una sección sobre el clima para el día siguiente, históricamente ubicada en el final de cada edición. Muchos recordarán al serio meteorólogo Valentín Komar, que habitualmente informaba sobre el estado del tiempo en el noticiero del canal 7. Su aspecto formal le daba un rol de autoridad indiscutido allá por la TV de los ´70 especialmente.

Ya más avanzada la historia de la televisión Nadia Zyncenko (y su particular acento) reemplazó a Komar y comenzó a tener un protagonismo importante en los programas a los que fue convocada que la convirtió, en el 2012, en la primera meteoróloga en tener su propio programa después de treinta y tres años de experiencia en el medio, conduciendo, en Canal 7, Nadia 6:30  por las mañanas

La tendencia fue cambiando, el rol de los presentadores de TV también y los presentadores del clima no podían estar ajenos. Todo comenzó en Estados Unidos y en Europa pero velozmente el fenómeno logró popularidad en varios países, primero en México y luego Argentina. Los presentadores del clima ahora son jóvenes, carismáticas y carismáticos, están en todos los canales, además de en los noticieros y compiten en vestuario y estilo con los conductores tradicionales. Algunos de ellos tienen formación en la materia y otros no, pero lo que más importa es con qué estilo transmiten estas "noticias", lo que los ha llevado a tener una gran relevancia pública.

Chicas como Mina Bonino (TyC Sports y América 24), Sol Pérez (TyC Sports) y Nazarena Di Serio (El Trece) son algunas de las responsables hoy de decirnos qué ponernos al día siguiente o qué ropa llevar en una valija.

Para muchos el episodio de tormenta de granizo del año 2006, que afectó la Capital Federal, sí advertido por parte del Servicio Meteorológico Nacional pero no debidamente anunciado por los canales, dio el alerta. Hubo que transformar la sección, hacer más atractivos sus contenidos y realizar un casting más cuidadoso.

Así comenzaron a tener protagonismo Mauricio Saldívar en El Trece, quien tiene en las mañanas de Arriba argentinos la misión de anunciar cómo estará el tiempo durante el día. Sus sugerencias de vestimenta cada día son una de sus marcas distintivas. Diego Angeli en C5N o, en Telenoche, José Bianco y Matías Bertolotti son los nuevos "hombres del tiempo". Con un estilo descontracturado, ropa muy informal, recorriendo el estudio, interactuando con los conductores, cada día adquieren más espacio en sus programas.

En los últimos tiempos, José Bianco fue enviado a EE. UU. (a pesar de que no maneja muy bien el idioma inglés) a cubrir un eclipse total de sol, y transmitió prácticamente dos días seguidos desde Oregon el fenómeno climático original y único. Sin embargo la cobertura que hizo luego desde Miami y Puerto Rico de los Huracanes Irma y María ganaron más espacio aún en las transmisiones. 

Desde TN especialmente, y desde el aire de El Trece, cubrió el huracán minuto a minuto, algo que nunca se había hecho en Argentina. El público acompañó la transmisión, y sus relatos desde el lugar, a la intemperie, con sus cabellos al viento y con aparatos que medían su velocidad, le dieron al canal números impensados de rating, con marcas que superaron por momentos a las de la TV abierta. 

A partir de las redes sociales con el hashtag #IrmaEnTN se impuso por sobre el resto, alcanzando picos de 10 puntos de rating a las 14 horas. No sólo se hablaba del clima y sus consecuencias físicas, también de la falta de agua, de si tenían energía eléctrica o conexión a Internet, si habían comido o no o si finalmente los aeropuertos reabrirían pronto para así poder regresar a nuestro país. Veinticuatro horas de cobertura de la vida de un periodista, y sus camarógrafos (que por momentos también estuvieron frente a cámara). Una cámara que los filmó todo el tiempo, con gran presencia claro del sonido ambiente, y que, como en un reality, generaba atractivo y tensión dramática desde sus contenidos.

Como dijimos, algunos de ellos combinan sus conocimientos específicos con frescura y simpatía; otros ya son invitados a comer con Mirtha Legrand, otras ya son bailarinas en Showmatch, algunos participan en programas de entretenimientos como invitados de honor. 

Claramente el clima y sus narradores han ganado en presencia en las pantallas locales, la televisión abierta, y especialmente los noticieros están buscando un nuevo rumbo. ¿Llegará pronto el reality show de los meteorólogos? No estamos tan lejos parece, al menos así lo anuncia el pronóstico para las próximas semanas...

Una nueva mesa para cenar los sábados


Por Milagros Prado.


Andy Kusnetzoff se adueñó de la pantalla de Telefe los sábados por la noche con su programa “PH, Podemos Hablar”. Durante más de dos horas de charlas y entrevistas, el conductor de radio y televisión creó un espacio para unir a seis personajes públicos de distintos ámbitos como el espectáculo, la política o el deporte. Además, y es quizás lo más interesante de la propuesta, los invitados provienen de ideologías opuestas, que se cruzan y encuentran a partir de tópicos en común... o discuten acaloradamente por temas de agenda.

Con un estilo relajado y ameno, el encuentro de la figuras comienza con un juego de preguntas que tiene como objetivo hallar las similitudes entre los invitados. El punto de encuentro se da cuando, al responder, los participantes dan un paso adelante y dentro de un círculo, develan su respuesta. El objetivo de romper el hielo está logrado.

Luego, en un estilo más tradicional, todos son invitados a sentarse a la mesa que compartirán durante el programa. Los temas son amplios y variados, desde romances, a política y actualidad, permitiendo a cada uno de los participantes opinar. El resultado: un diálogo dinámico y cercano al público que busca llegar a una audiencia joven.

La primera temporada del show se estrenó el 15 de julio y si bien parecía que iba a llegar a su fin el 23 de septiembre, el rating de sus 11 episodios sorprendió al canal y decidieron producir algunas emisiones más. Con un promedio de 8 puntos, el programa que se emite a las 21, compite directamente con el de la señora Mirtha Legrand en Canal 13.

“Yo no copio, no me copien”, acusó la diva de los almuerzos cuando le consultaron sobre el parecido de los programas en “Implacables”. Mirtha no solo comparte con “PH, Podemos Hablar” las similitudes de la dinámica del programa con “Almorzando”, sino también la productora a cargo de ellos: Endemol.

Aunque el formato no es una novedad en la televisión, la conducción de Andy Kustnezoff y su habilidad al dialogar con los invitados es el factor diferencial. “PH, Podemos Hablar” es una fresca versión de un clásico exitoso.

“The Expanse”: una propuesta de calidad con poca prensa


Por Camila Mejía.

La serie de Netflix propone una unión de distintos géneros poco recurrentes que resulta en una serie profunda y de calidad.

“The Expanse” es sin dudas una apuesta ambiciosa de Netflix, en la que se presenta un universo con múltiples escenarios e historias, intrigas políticas, misterios por resolver y aventuras espaciales. Se trata de una propuesta donde los géneros también se mezclan y confunden entre sí: un atrapante thriller de espionaje con marcas claras del género noir, ciencia ficción, tramas políticas y aventura. En este mundo que se crea con temáticas futuristas, donde en cualquier momento se desata una terrible guerra entre la Tierra y Marte, convive un gran conflicto con subtemas que se superponen y entrelazan.

En el futuro presentado por “The Expanse” la humanidad ha colonizado el Sistema Solar, pero los seres humanos aún se encuentran peleando viejas tentaciones de poder y conspiraciones. Esta serie es una adaptación de las novelas de James S.A. Corey (pseudónimo de los autores Daniel Abraham y Ty Franck).


Los escenarios principales de la serie son la Tierra, bajo gobierno de las Naciones Unidas, una estación espacial en Ceres, planeta enano en el cinturón principal de asteroides, y una nave minera que está extrayendo hielo de un asteroide cercano a Saturno. Por último se encuentra Marte, donde vive la otra gran colonia humana. La Tierra y Marte se encuentran en una especia de Guerra Fría que constantemente amenaza con explotar. 

La serie ya va por su segunda entrega y promete tercera temporada para el 2018. La crítica ha sido muy positiva con esta propuesta que atrae tanto a quienes siguen la ciencia ficción como a quienes quieren ver productos de calidad.

Julio Chávez, el maestro


Por Estefanía Brid.

El 13 de septiembre se estrenó por Canal 13 la miniserie de 12 capítulos, “El Maestro”. Al día siguiente, fue emitida también por la señal TNT, quien se encarga de la producción junto con Cablevisión, Pol-KA y el canal nacional.

“El Maestro” narra la historia de Prat, un bailarín profesional que supo ser ejemplo de excelencia y cosechar premios a nivel mundial. Por circunstancias de la vida decide dejar de bailar y comienza a dar clases en una escuela barrial junto a su socio y amigo Mario (Juan Leyrado). Sin embargo, esta nueva actividad lo tiene ajustado económicamente y poco feliz. La llegada de su hijo desde España, y su arresto al llegar a Ezeiza junto con la aparición de Luisa, una bailarina amateur que busca a Prat para que sea su maestro, desencadenan la trama.

Escrita por Romina Paula y Gonzalo Demaría, y dirigida por el talentoso Daniel Barone, “El Maestro” nos adentra en el mundo sensible pero también competitivo de la danza. Expone el “detrás” en la vida de artistas que viven para encontrar su lugar en un mundo, donde hay espacio para pocos.

Esta miniserie no sólo marca la vuelta de Julio Chávez a Pol-KA sino también la de Inés Estevez, quien compone a una Paulina enferma de ambición y dispuesta a todo contra su ex-marido, Prat. Es realmente notoria su actuación repleta de matices. También es de la partida, Carla Quevedo, en el papel de Luisa. Esta actriz de 29 años fue elegida por Juan José Campanella para formar parte de la película “El Secreto de sus Ojos”, y también trabajó con Julio Chávez en “Farsantes” en el año 2013.


De Chávez no se puede agregar mucho más que lo que su propia actuación demuestra. Su histrionismo hace que pueda caracterizar con excelencia a un puntero político, un padre de familia alterado o como en este caso, una estrella de la danza. El sí que es un verdadero maestro…de la actuación.

Golpe…de efectividad


Por Estefanía Brid.

El 11 de septiembre se estrenó por la pantalla de TELEFE, “Golpe al Corazón”, la nueva telenovela de Quique Estevanez que se emite de lunes a viernes a las 22:30 horas. Hacía tres años que la productora de Estevanez no generaba productos nuevos para televisión; su última incursión había sido con “Camino al amor” allá por 2014. Y por la repercusión de su reciente estreno, parece que la audiencia lo estaba extrañando.

“Golpe al Corazón” narra la historia de Rafael “El Toro” Farías, un boxeador estrella que pierde a su esposa en un evitable accidente automovilístico causado por un conductor dormido. A partir de ese momento Farías decide dejar el boxeo y convertirse en enfermero. En la clínica Del Plata, donde fue incorporado por recomendación de su amigo Pedro, conoce a Marcela Ríos, una doctora muy dedicada a su trabajo con una historia de vida trágica. A partir de ese encuentro comienza a desarrollarse lo que seguramente será una historia de amor, muy a lo “Estevanez”.

La pareja protagónica está conformada por Sebastián Estevanez, en el rol de Farías, y Eleonora Wexler, como Marcela Ríos. El hijo de Quique Estevanez es marca registrada de sus telenovelas. También son parte del elenco, Georgina Barbarrosa, otra de las preferidas también del productor, Sabrina Rojas, Miguel Ángel Rodríguez, Marcelo Debellis, y Claudia Lapacó, entre otros.

“Golpe al Corazón” es una típica historia de amor con adicionales muy interesantes. Además de la vertiente romántica, incorpora temas muy importantes para la sociedad argentina actual como son las Malvinas, la violencia de género, la situación precaria de los hospitales y la inseguridad que sufren los médicos en las guardias. Al mismo tiempo, a partir de las actuaciones, podemos obtener, como diría el autor Valerio Fuenzalida, una “apropiación educativa” y aprender, por ejemplo, cómo se realiza el procedimiento de la RCP (Reanimación Cardiopulmonar).

Si bien algunas de las actuaciones carecen de profundidad y se tornan un poco acartonadas, “Golpe al corazón” logra, por medio de su historia de resiliencia, un efecto positivo en la audiencia. Su estreno alcanzó niveles de rating similares a los de “Showmatch”, y en los días posteriores alcanzó aproximadamente los niveles de audiencia de un producto ya instalado como “Las estrellas”.

La nueva telenovela de Quique Estevanez es lo que TELEFE necesitaba en su horario principal para levantar los bajos números de rating que había dejado “Fanny la Fan”. Fue un golpe….de efectividad.

jueves, 31 de agosto de 2017

La comunicación política en Argentina. Desde los microrrelatos a la macroestructura televisiva: un viaje entre estructuras narrativas refractarias.


Por Sergio Cobo.
Universidad de Sevilla.

La necesidad del relato es intrínseca al ser humano desde el comienzo de la historia de la comunicación. A partir de las pinturas rupestres, el Código de Hammurabi, los jeroglíficos egipcios o la historia universal se ha optado por la construcción de una narración. Desde niños cimentamos nuestra realidad basándonos en relatos ficcionales o factuales que nos explican el entorno que nos rodea. Cognitivamente entendemos y recordamos mejor los datos y situaciones cuando hay una historia alrededor. En este contexto, el storytelling habla de la necesidad de narraciones para entender nuestra realidad ya sea desde la más sencilla a la más compleja. Esto lo entendió la hipertelevisión muy pronto y los formatos híbridos se disfrazaban de experimentos sociológicos o antropológicos para ocupar un espacio en los informativos[1].

El juego expresivo se basa en estructuras narrativas que presentan los hechos como lógicos o causales frente al espectador. La espectacularización de la política y su conversión en contenido audiovisual masivo ha provocado que los nuevos formatos audiovisuales no queden fuera de la campaña de los partidos. A este respecto, la cantidad de seguidores en redes sociales como TwitterFacebook o Instagram, se usan para determinar, en algunos casos, el seguimiento o aceptación de los partidos entre los usuarios. Sin embargo, muchos de estos followers no son reales y son cuestionados; un ejemplo de esto son las subidas de seguidores del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy[2]. Así pues, no solo se trata de tener un apoyo masivo, sino además de comprobar la calidad de los seguidores. En este sentido, los llamados bots, o perfiles de bajo perfil, son cuentas creadas con el único propósito de engordar el número de suscriptores. A pesar de que esto, por tanto, nos da una información sesgada y no demasiado útil a nivel cualitativo, todos los partidos luchan por ganar de manera cuantitativa en las redes sociales. Resulta significativo en el caso de Argentina, puesto que la diferencia de seguidores que existe entre la cuenta de Cambiemos con 18000 y la de Unidad Ciudadana con 52500, no se acaba reflejando de igual forma en las urnas. De igual modo, frente a los 4,28 millones de seguidores de Mauricio Macri se sitúan los 5,04 millones de Cristina Kirchner. Esta diferencia sustancial entre partidos y personajes parece apuntar que la presencia en redes sociales se produce de forma más personalista y menos partidista[3].

No obstante, la forma de hacer política ha variado sensiblemente, las cifras son olvidadas y a veces poco relevantes, pues se recurre al relato basado en la emoción. Es por ello que la campaña electoral salta de la televisión a las redes sociales, los debates se convierten en GIFS, memes y en estrategias de marketing, que incluso es aprovechada por alguna empresa audiovisual  -la campaña de promoción de House of Cards en Buenos Aires es un buen ejemplo de ello o la reciente campaña de la tercera temporada de Narcos en Madrid[4]-. 

Es un momento presente donde la micronarrativa y la inmediatez del like parecen primordiales en las estrategias de campaña. Frente a estos microrrelatos me resultaba especialmente interesante ver la estructura narrativa que daba la televisión en Argentina de un período electoral como las  PASO. Paralelamente a las formas contemporáneas de micro–relatos, narrativas y mensajes, la televisión se planteaba como el discurso político clásico con más tiempo para su desarrollo. Un tratamiento televisivo que daría para un artículo de investigación en profundidad pero que se podría resumir de forma crítica-valorativa en una división del relato en tres actos con un final abierto por suspensión.

La noche electoral empezaba en apariencia con un victoria clara del grupo Cambiemos, lo que en un principio se trataba de una estabilidad y reafirmación del gobierno actual. Se podría decir algo así como una continuación de la narrativa seriada que terminó hace dos años con la victoria de Mauricio Macri. En un largometraje, la introducción de los personajes y tramas se produce en los primeros treinta minutos del metraje, donde el espectador puede entender la diégesis. En este caso, si reemplazamos el minutado por escrutinio, podemos ver cómo el primer punto de giro se produce con apenas un treinta por ciento del porcentaje escrutado. En este momento, los presentadores hablan de una victoria de Cambiemos y la formación política festeja su victoria.

El segundo acto del espectáculo televisivo comienza con el vaciado del set de Cambiemos, pasan las doce de la noche y Unidad Ciudadana sigue desaparecida. En este acto los presentadores animan al espectador hablando de una posible remontada de Unidad Ciudadana, que en ese momento parece ciertamente complicada.

No obstante, llega el tercer acto, la televisión espera la aparición de Cristina Kirchner y su discurso. Con una retórica puesta en escena, la candidata habla de victoria ante lo que parece un empate técnico. Hay que recordar que en el primer acto se nos anunciaba a Cambiemos como los vencedores, y ahora Unidad Ciudadana cierra el tercer acto con un discurso de victoria. Mientras los presentadores se cuestionan sobre quién es el auténtico vencedor y discuten sobre esto, la audiencia mira atónita e impaciente el show y la batalla electoral se desarrolla entre los rating de C5N y TN. Mientras tanto, la televisión completa un espectáculo televisivo cargado de detonantes y giros dramáticos. Cómo espectador me siento confuso, no tengo claro si ambos ganaron o ambos perdieron pero consiguieron mantener mi tensión dramática hasta casi las 4:00 de la mañana.


[1]Quizás el caso más relevante en España se produce de la mano de Gran Hermano.  En la siguiente nota se apuntan algunas de las claves del cambio del formato: http://www.unav.edu/web/vida-universitaria/detalle-opinion2/10/04/26/diez-a%C3%B1os-de-gran-hermano?articleId=259424
[2]Para más información acerca de este caso pueden consultar: http://www.eldiario.es/politica/Rajoy-aumenta-seguidores-Twitter-solo_0_299920116.html
[3]A pesar de la aparente victoria en redes de Unidad Ciudadana y Cristina Kirchner es interesante consultar el texto “La ruta digital a la presidencia argentina. Un análisis político e hipermediático de los discursos de Mauricio Macri en las redes sociales”qué analiza las estrategias de comunicación política llevada por Cambiemos y Mauricio Macri en los últimos años y su importancia en la victoria electoral.
 [4]La campaña hace una alusión directa al gobierno español y algunos de los casos de corrupción política. Para más información sobre la campaña de la tercera temporada de Narcos:  http://www.publico.es/tremending/2017/08/27/narcos-netflix-trolea-a-rajoy-con-un-nuevo-cartel-en-la-puerta-del-sol/

El conductor del entretenimiento


Por Alfredo Solari.


Pocos son los ejemplos tan claros de autocreación de un perfil artístico como es el caso de Julián Weich. Las carreras artísticas, por lo general, son zigzagueantes, cambiantes, polimórficas. Es claro que muchos artistas logran crearse un perfil propio, pero muchas veces ello está más relacionado con el encasillamiento de los productores y del público que del resultado de un objetivo buscado y pensado.

Julián Weich es la excepción. Comenzó su recorrido artístico como actor (que lo sigue siendo) en recordados programas como “Pelito”, “Clave de Sol” y mucho después en la exitosa “Banda del Golden Rocket”. Pero el cambio radical, ese que lo separó del resto y lo hizo una individualidad fue sin duda el programa infantil “El agujerito sin fin”. Y ahí empezó otra historia, otra carrera. Se presentó esa posibilidad, sin duda fruto del talento, que se combinó con la inteligencia. Esa inteligencia de darse cuenta de que la cosa venía por ahí.

Fue así que aparecieron “Sorpresa y media” y “Fort Boyard”. Esa animación para chicos creció hasta llegar a toda la familia. El entretenimiento se mezcló con calidez, el humor y en el caso de “Sorpresa y media” con un sentimentalismo que cambió la televisión argentina y se quedó por muchos años. Sueños imposibles cumplidos en vivo excedieron ese solo ciclo. Julian Weich se transformó en la cara de UNICEF siendo el conductor, durante diez años del programa “Un sol para los chicos”, evento anual televisado en Argentina, emitido y realizado por Canal Trece junto con UNICEF.

Claramente, y tal vez sin darse cuenta, fue un innovador. Weich fue el conductor del primer reality show producido en la Argentina: “Expedición Robinson”. En ese entonces, año 2000, nadie se imaginaba que ese formato de competencia y de exposición permanente se iba a transformar en algo cotidiano para nosotros. Y ahí estuvo él también.

Le sucedieron muchos programas más. Todos de entretenimiento y para la familia, aunque algunos estaban dirigidos a un público más adulto y ambicioso, sobre todo luego de su paso a TELEFE. Tal fue el caso de “Trato hecho” y “Buena Fortuna”. Este cambio amplió su público, pero lo desvinculó con el ya tradicional programa ómnibus “Un Sol para los chicos” ya que UNICEF tenía un contrato de exclusividad con Canal 13 para su producción.

Sin dudas tanto Weich como el género de entretenimiento familiar fueron ícono de los noventa. Hoy por hoy la televisión es otra. El rating es otro. Y las sorpresas son más difíciles de encontrar por mitades. Esos grandes éxitos de formato de competencia entre ciudadanos comunes son difíciles de encontrar actualmente.

Julián Weich volvió a su Canal Trece natal en el año 2014 haciéndose cargo de la conducción de “Mi mamá cocina mejor que la tuya”, ciclo que nunca pudo ni acercarse a los números de rating de los famosos programas que supo conducir el actor.

¿Habrá, ahora en 2017, un resurgir de estos formatos? ¿Weich volverá al estrellato?

Actualmente está comenzando la segunda temporada de “Punto rojo”, el último programa de entretenimiento que condujo nuestro protagonista. La originalidad del caso es que éste es transmitido por la Televisión Pública, y a veces este dato nos distancia de un posible éxito comercial del ciclo. Lo cual, artísticamente hablando, tampoco sabemos si es tan importante.


Mientras tanto estos géneros siguen desarrollándose en canales como TELEFE y Canal Trece. ¿Serán Guido Kaczka (“Lo mejor de la familia”) o el Chino Leunis (“En qué mano está”) los sucesores del conductor del agujerito? ¡El que responda correctamente se hará acreedor del premio principal, no deje de participar y ya sabe siempre el mismo día y por el mismo canal!¿Trato hecho?