lunes, 30 de septiembre de 2013

Cynthia Ottaviano (Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual): "La esencia de la Defensoría es el derecho a la comunicación"

En el marco del proyecto de investigación "Hacia la creación de la Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina", la Dra. Gabriela Fabbro, Directora del Observatorio, dialogó con la Lic. Cynthia Ottaviano, Defensora del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, sobre el rol y las propuestas de la Defensoría del Público.

¿Cuál es la función de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual

La Defensoría del Público es un espacio creado para que el público oyente y televidente haga sus reclamos, sus denuncias y sus consultas, lo que los convierte en sujetos de derecho de manera inmediata, con una equidad en la participación impecable. Cualquier persona que viva en la Argentina y sea oyente o televidente puede presentar su reclamo con absoluta gratuidad y sin la necesidad de un abogado o de un patrocinio letrado.

Es la primera vez que en Argentina se llega a un espacio de participación ciudadana vinculado con la radio y la televisión. En la Defensoría venimos trabajando poco a poco ese nexo, en el rol de articuladores, de "puente" y de mediadores que ejercemos con los distintos organismos públicos y, además, con las Universidades.

Somos como “primos hermanos” de los Defensores del Pueblo; la diferencia es que tenemos competencia sobre la radio y la televisión. Aquí tiene que haber una participación muy profunda de la ciudadanía en general, y también de todo actor social que contribuya a la comunicación pública.

Cuando presentamos por primera vez a la Defensoría del Público ante la Organization News Ombudsman (ONO), tuvimos una recepción extraordinaria, porque somos la única Defensoría del mundo que nace de una ley (Ley 26.522, Servicios de Comunicación Audiovisual), que además tiene dependencia orgánica del Parlamento (por eso es tan cercano el vínculo con los Defensores del Pueblo y los ombudsman).



¿Qué la diferencia de entidades similares a nivel internacional?

Desde mi punto de vista, es una experiencia muy interesante, porque toma lo mejor del resto de las experiencias internacionales. En el mundo se ha promovido mucho la figura del Defensor o la Defensora en cada medio de comunicación, lo que les restringe de alguna manera la independencia, porque son elegidos por el propietario o el licenciatario del medio de comunicación. No hay una elección que sea abierta a sus lectores o a sus audiencias, sino que se restringe a la elección de un directorio o de una sola persona.

En la Defensoría tenemos una elección que se propone a partir de una comisión bicameral (en este caso, de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual), luego participación ciudadana en la elección del Defensor, y luego ambas cámaras son las que en el recinto votan por su denominación final. Eso no suele pasar en otras organizaciones del mundo; las organizaciones son distintas. Sí pasa para los ombudsman (para los Defensores o Defensoras del Pueblo), pero no así para los que tienen vínculos con el público. 

Por otra parte, los defensores elegidos por licenciatarios o propietarios de medios tienen un sueldo pago por el mismo medio al que tienen que ofrecerle su tarea de defensoría. Aquí es completamente diferente: tenemos dependencia orgánica del Poder Legislativo (lo que nos da una autonomía extraordinaria), tenemos capacidad de control sobre el Poder Ejecutivo y, eventualmente, el salario (que surge del presupuesto de la Defensoría) está asignado por ley, que es la propia Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Tenemos el 5 por ciento de los gravámenes que se le cobra a los licenciatarios, de manera que también allí hay hasta una independencia económica muy interesante. 

Por supuesto que es la tarea cotidiana la que va dando legitimidad a la Defensoría, porque no tiene capacidad sancionatoria, no es un organismo de regulación como puede ser AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual) , que es la autoridad de aplicación de la ley, que tiene esta dependencia del Poder Ejecutivo.

¿Qué competencia tiene la Defensoría del Público y cómo está conformada?

La competencia de la Defensoría del Público es nacional, en cuanto a toda la radio y la televisión de la Argentina.

Aquí tenemos distintas Direcciones: la Dirección de Relaciones con las Audiencias que es la que recibe estas denuncias o consultas (que también pueden efectuarse en las delegaciones del INADI, la Defensoría del Pueblo de la Nación y el AFSCA).

Luego está la Dirección de Protección de Derechos, que va a tener una mirada sobre la normativa vigente, es decir, sobre el incumplimiento o no de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, de la Convención de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, de la ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, y todas las leyes que están mencionadas en la propia ley de medios.

Una Dirección de Investigación, Análisis y Monitoreo, que se encarga de hacer una mirada interdisciplinaria sobre la problemática, porque allí hay sociólogos, antropólogos… Es decir, permiten tener una mirada que realmente atienda la complejidad que significa la comunicación.

Luego una Dirección de Capacitación que trabaja en la formación de formadores, gestión de radio y televisión, comunicación no sexista… Todo depende de lo que nos vayan requiriendo o de las denuncias que vayamos recibiendo, porque aquí aportamos a la resolución integral de la problemática, que es un diálogo abierto y muy concreto, un espacio extra judicial de la resolución del conflicto y un espacio de capacitación, que aspira a contribuir a la educación de las audiencias para una mirada más crítica de los medios, acercándoles la información que tenemos, u orientaciones y guías, o poner en debate cómo es el tratamiento periodístico.


¿Qué valores sostienen como Defensoría del Público?

La esencia aquí es el derecho a la comunicación. Estamos hablando de la evolución de la libertad de prensa hacia una evolución de la libertad de expresión, y de la evolución de la libertad de expresión hacia el derecho a la libertad de comunicación, que nos pone en igualdad de condiciones a todos. 

Lo que acá estamos diciendo es que, por el hecho de ser persona, vos tenés derecho a la comunicación, a dar y a recibir información, a difundirla, a investigarla. Que hay sin duda una esfera individual en este derecho, que es el derecho que yo tengo para decir algo, pero también hay una esfera colectiva, que es el derecho que tienen los demás a escuchar lo que yo tengo para decir. Con lo cual se completa la comunicación en ese ida y vuelta de la información, y también tiene que haber un acceso en igualdad de condiciones. Entonces, eso cambia el paradigma.

Antes había una perspectiva que reducía a una cuestión mercantilista el acceso a los medios de comunicación, porque los licenciatarios tenían que tener dinero para poder hacerlo. No se consideraba a la comunicación más que como un negocio, en tanto y en cuanto al cual se accedía mediante el recurso económico. 

Ahora estamos ante la perspectiva del derecho humano a la comunicación, inalienable por el mero hecho de ser personas. Y se contempla que la comunicación pueda ser sin fines de lucro, para que, por ejemplo, las Universidades puedan acceder a través de una estación de radio o un canal de televisión propio. O las escuelas, o las comunidades, o incluso nuestros pueblos originarios. Esto es un proceso que aún debe completarse: no se puede hacer de un año para el otro.

¿Cómo pueden hacerles llegar sus reclamos los oyentes y televidentes?

Los reclamos y consultas pueden hacerse en el edificio de la Defensoría (Alsina 1470, Ciudad Autónoma de Buenos Aires), o a través de Internet, completando un formulario en el sitio de la Defensoría (http://defensadelpublico.gob.ar/).

En la Argentina, el acceso a los medios de comunicación ha cambiado y mucho, y el acceso a Internet se ha simplificado, pero aún no tenemos acceso a Internet de manera gratuita. Por ello, firmamos convenios con el INADI y con la Defensoría del Pueblo, para que en las delegaciones que ellos tienen en todas las provincias, las personas puedan ir y pedir el formulario de la Defensoría del Público para hacer el reclamo y la denuncia. 

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual dice que en AFSCA también tienen que recibir nuestras denuncias. Pero también es cierto que, si somos dos organismos que tenemos dependencias orgánicas distintas, y que, de hecho, la Defensoría del Público puede tener capacidad de control sobre el AFSCA, allí se plantea una autonomía que no pareciera tal si yo dependiera nada más que de las delegaciones de AFSCA para recibir denuncias. Por eso, también abrimos la posibilidad de estos convenios con INADI y con las Defensorías del Pueblo, para multiplicar los lugares en que las personas puedan presentarse. 

Luego, desarrollamos una línea gratuita (0-800-999-3333), a la que se puede llamar desde cualquier parte del país, desde las 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde, para consultar desde qué es la Defensoría del Público, qué dice la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual con respecto a los derechos de niños, niñas y adolescentes, o hasta para hacer una denuncia.

¿Qué tipo de retroalimentación han recibido por parte del público?

Tenemos sistematizada la información; el 55 por ciento de denuncias la han hecho mujeres, el 45 por ciento han sido varones. En cuanto al rango etario, estamos trabajando por una participación de niños, niñas y adolescentes, porque son los que menos han participado hasta aquí; de hecho, entre 13 y 18 años es apenas el 1 por ciento, lo que también va vinculado con los escasos niveles de información sobre niños, niñas y adolescentes en líneas generales en la televisión abierta. Pero estamos trabajando para abrir las puertas, porque aquí hay un derecho del niño, niña y adolescente a ser escuchado, y queremos escucharlos; ellos también son oyentes y televidentes, y tienen derecho a expresarse al respecto.

Los mayores niveles de participación son de personas entre 30 y 60 años, y luego es la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires la que concentra el mayor nivel de participación, a pesar de que hemos hecho y estamos haciendo un esfuerzo muy grande por romper con el “porteño centrismo”. La primera audiencia pública la hemos hecho en Chaco, la segunda en Salta, ahora hacemos la de la Provincia de Buenos Aires en Tandil… Salimos de los lugares más habituales, y es cierto que, a medida que vamos haciendo audiencias públicas, se eleva el nivel de participación.

Actualmente, las zonas con menor participación son la Patagonia y Cuyo, donde aún no pudimos presentar la Defensoría o hacer una audiencia pública. Pero sin duda, a medida que vaya pasando el tiempo y que generemos una campaña cuando estemos en condiciones de estar a la altura de las expectativas que se generan cuando se difunde muy masivamente la existencia de un organismo como este.

¿En qué consisten las audiencias públicas?

Somos el único organismo en el mundo que hace audiencias públicas, ámbito de participación ciudadana por excelencia y en igualdad de condiciones.

Las audiencias sirven, por un lado, para escuchar de manera activa todas estas expresiones y reclamos del cumplimiento de la Ley, y después son un lugar de encuentro, porque se van conociendo a medida que van exponiendo, y van compartiendo la experiencia que tienen.


Dividimos el país en seis regiones. Empezamos por Resistencia (Chaco), donde tres años antes se celebró la primera audiencia pública para llegar a la elaboración de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Tres años y medio después, ya no fuimos a ver de qué manera queríamos que fuera la comunicación democrática, sino que fuimos a ver qué había pasado con esta normativa que está vigente, y qué grado de cumplimiento o incumplimiento tenía. Participaron más de 300 personas.

Algo muy parecido ocurrió en Salta a fin del mes de mayo: hubo más de 50 expositores, la audiencia duró más de cinco horas y la verdad que han sucedido cosas extraordinarias.

Desde el primer día que nosotros hicimos encuentros para promover la Ley, tuvimos intérpretes de lenguaje de señas, y en las audiencias acreditamos la presencia de personas sordas, porque vienen y hablan, exponen y nos cuentan cómo los estamos dejando afuera de la información que es tan vital en la democracia para tomar decisiones, y cómo los estamos dejando afuera del conocimiento, en tanto y en cuanto hay canales como Encuentro u otros que tienen materiales educativos excelentes y, sin embargo, no tienen lenguaje de señas.

¿Cómo han dado a conocer la labor de la Defensoría?

Lo que venimos haciendo es: presentaciones de la Defensoría en las escuelas, presentaciones en sindicatos, en asociaciones de periodistas, en los barrios… En fin, allí donde nos convocan, vamos.

Después, la otra parte de nuestra tarea es convocar a los distintos actores de la comunicación: ahora vamos a convocar a la Coalición por una Comunicación Democrática, y a las distintas asociaciones de la Sociedad Civil, para contarles qué venimos haciendo durante todos estos meses y, a la vez, escuchar propuestas que podamos canalizar a través de la Defensoría.

Porque, como decía, es fundamental la participación ciudadana: se tienen que apoderar de este organismo porque ha sido creado para el público y ha sido creado para promover los debates de manera permanente. Lo hemos hecho con una guía para la cobertura periodística responsable de desastres y catástrofes, que ha surgido de la inquietud de los propios periodistas, a raíz de inquietudes sobre la cobertura de las últimas inundaciones en la Provincia y en la Ciudad de Buenos Aires. Ellos mismos habían considerado que la espectacularización había tenido un primer plano por sobre la información de servicio.

Aquí está el cambio de paradigma: decimos que la información es un derecho, que la comunicación es un servicio y no un negocio, y que los periodistas tienen responsabilidad social. Es en desastres y catástrofes donde más claramente surge el rol del comunicador desde el punto de vista social. La trascendencia que tienen la radio y la televisión para poder informar y que sean los ciudadanos los que puedan tomar decisiones a partir de esa información que reciben en una situación tan dramática como puede ser una inundación.

Entonces, lo que hicimos fue un relevamiento de los noticieros en TV abierta, y lo que ha surgido es que se privilegiaba la voz del periodista por sobre la de los especialistas, que evidentemente a veces se magnificaba o era el dramatismo el eje de la cobertura en lugar del servicio y la información.

Entonces, decidimos hacer siete mesas de trabajo convocando a periodistas de diversos canales y radios: Canal 13, Radio Continental, la Radio Pública, la TV Pública, 360º TV, CN 23, FM La Boca. También asistieron camarógrafos y productores ejecutivos, dado que la comunicación es una construcción muy compleja, es una cadena de producción, por eso es muy importante escuchar los abordajes que todos tienen para hacer.

Hemos trabajado con Canal 13, con Canal 7, con el Sistema de Medios Públicos por supuesto, con Telefé, con productoras como Pol-Ka, con los distintos licenciatarios de señales de cable. Con América todavía no hemos dialogado, pero tenemos un encuentro pendiente.

Después, se participó a representantes de entidades de periodistas, como FOPEA, y también a representantes sindicales. Y el fruto de esa participación de más de 70 trabajadores de la comunicación de Buenos Aires y de La Plata fue esta guía que ayer se presentó ante más de 100 personas, y somos conscientes de que esta es una construcción colectiva y en pasos.

También estamos convocando la participación de especialistas: ayer nos llegó un mail de la Universidad Arturo Jauretche que tiene una carrera especializada vinculada con la asistencia y la emergentología. Quieren hacer sus aportes al respecto, tienen sus cosas para decir, y nosotros estamos para escuchar.

Además, hemos tenido varios reclamos de la Televisión Digital Abierta: en Bahía Blanca que no hay, y tampoco pueden elegir el sistema de cable, a pesar de que son 320.000 habitantes. Lo mismo ocurre en Tandil, donde no hay Televisión Digital Abierta.

¿Qué asignaturas pendientes tienen aún como Defensoría del Público?

Hay mucho reclamo en cuanto a la necesidad de capacitación, de generar espacios de participación ciudadana. Este año la Argentina cumple 30 años de recuperación democrática, y cuando hablamos de profundizar la democracia nos referimos a incluir, es decir, a abrir verdaderamente las puertas a una participación equitativa e igualitaria en el acceso a esa participación. Y también poder escuchar todo lo que se plantea de una manera activa, para hacer traducciones concretas en políticas públicas de organismos que son tan nuevos como este.


Asociación de Usuarios de Medios Audiovisuales en Argentina. Entrevista completa a Cynthia Ottaviano, Defensora del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual (Argentina)



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