domingo, 10 de noviembre de 2013

Francisco Albarello: "En el futuro, el concepto de calidad televisiva deberá incorporar la visión del fan"

Francisco Albarello, investigador y docente en la Universidad Austral y la Universidad Nacional de San Martín, describe el perfil del televidente del siglo XXI. Quiénes son, cómo piensan y cómo se vinculan con la TV los "prosumidores" y "fans" de contenidos audiovisuales. Claves para contar historias que los involucren en las ficciones y en los programas informativos.

Por: Carolina Roncarolo

Hoy los realizadores audiovisuales se enfrentan a un espectador que ya no se “contenta” con el relato “dirigido” y unidireccional de la TV tradicional. El público toma el control de la situación e interpela al relato televisivo y a sus hacedores a través de los nuevos medios.

Blogs, foros, redes sociales y canales de Video On Demand constituyen un espacio clave para la participación y expresión del público. A la vez, son fuentes de información valiosa para que canales y productoras comprendan por dónde pasan sus intereses.

Francisco Albarello explica por qué la Web 2.0 es un ámbito propicio para que canales, realizadores y anunciantes puedan tener un intercambio fructífero con el público. Intercambio que resultará en una mayor integración del televidente en el circuito televisivo. Y en productos audiovisuales más cercanos a los intereses de los espectadores.

¿Qué cambia en el vínculo que las audiencias tienen con la televisión? 

Estamos ante una crisis del concepto de audiencia que explican las teorías de Comunicación hasta el siglo XX. Se impone nuevamente el concepto deprosumidor de Alvin Toffler, que pareció profético en 1980, pero que actualmente deja en claro que no sólo estamos frente a un consumidor. Hoy contamos historias a un consumidor que, a la vez, también es productor de contenidos. Productor que genera conversación a partir de los contenidos audiovisuales (para hablar de un término más amplio que productos televisivos), gracias a las nuevas posibilidades de expresión que le otorga la Web 2.0. Por ello, surge la necesidad de estudiar de nuevo modo a la recepción.

¿Se puede seguir hablando de prime time, grilla de programación, rating, meros "receptores" del mensaje televisivo, televisión asociada al televisor…? 

Definitivamente, estamos en un momento en que hay que redefinir lo que es “ver televisión”. Porque claramente se ve cada vez más televisión en dispositivos digitales. A su vez, el consumo simultáneo de todos mirando el mismo programa, al mismo tiempo y en el mismo canal es algo del pasado y, por ende, la grilla de programación va dejando de tener sentido.



En estas transformaciones de la audiencia, la variable generacional es un factor clave: los jóvenes ven cada vez más televisión en forma multi tasking o multitarea, combinando medios. Por su parte, los adultos todavía conservamos el rito de ver televisión.

No obstante, según las mediciones actuales, la televisión sigue siendo el medio hegemónico, sobre todo por las características de la transmisión en vivo, y por la posibilidad de generar agenda, en el sentido de los eventos deportivos o los actos políticos.

La televisión sigue siendo la generadora de los grandes relatos. Pero no es el único dispositivo que hoy emite contenidos audiovisuales, sino que convive con otros que están en permanente proceso de modificación mutua, coevolución o mediamorfosis, en términos de Roger FidlerY todavía no sabemos cómo va a terminar esta ecología de medios.

A grandes rasgos, ¿qué relatos prefiere el consumidor de contenidos audiovisuales del siglo XXI?

Hay que tener en cuenta el dispositivo de recepción. Por ejemplo, se ve cada vez más que los videos en You Tube, Vimeo y demás tienden a ser cada vez más breves. Esto tiene que ver con una tendencia al microconsumo, a los consumos intersticiales, las “burbujas de ocio”, en términos de Roberto Igarza.

Por ejemplo, en el caso de las publicidades de You Tube, la idea es concentrar el mensaje en los primeros tres a cinco segundos (que es antes de que el usuario pueda saltear el aviso), y hacer el mensaje lo suficientemente atractivo como para que la gente se quede mirándolo.



El microrrelato es una tendencia que aparece con el control remoto, el zapping y el videoclip como género televisivo nativo. Después, se fueron acrecentando la velocidad, la brevedad de los planos, la edición cada vez más rápida… Hoy en día, las tecnologías móviles y ubicuas con acceso a Internet promueven un consumo de relatos breves, pildorizados, que pueden ser ficcionales, publicidades y demás.

Me parece que las generaciones más jóvenes irán eligiendo cada vez más los relatos en función del tipo de dispositivo audiovisual que estén utilizando. Como dice Henry Jenkins, con la convergencia uno va migrando de pantalla en pantalla y de dispositivo en dispositivo en busca de entretenimiento y de acuerdo al interés, al tema y demás. Y, cada vez más, el smartphone será el dispositivo más elegido.

¿Cómo interactúa el "prosumidor" con los contenidos audiovisuales? ¿Qué lo motiva a expresarse y participar?

Sobre todo el entretenimiento. Esto lo trabaja mucho Jenkins en “La cultura de la convergencia”.


Cuando un programa televisivo lanza un hashtag para que, a través de las segundas pantallas, el público pueda participar mientras mira TV, lo hace porque sabe que del otro lado hay un "prosumidor". "Prosumidor" que tiene cada vez más necesidad de conversar sobre lo que ve, de ver en forma colaborativa, de comentar lo que se está viendo… Esto es algo que antes uno hacía quizás con su familia mientras miraba un programa. Luego vino la multiplicación de pantallas y el consumo individual, que hoy deja de ser tal porque la gente comenta lo que está viendo, pero lo hace a través de Internet.

La interacción del "prosumidor" con el contenido audiovisual es potenciada por las redes, pero fundamentalmente tiene que ver con el interés hacia el producto en sí, y cómo ese interés es manejado por los realizadores del producto. Este fenómeno ha crecido con la cultura del fan.

La motivación tendrá que ver con la apelación que haga el contenido al "prosumidor", en cuanto a completar el mapa incompleto que propone el producto audiovisual. Hay quienes hablan del "consumo forense", que consiste en analizar trozos de información dispersa que te da el relato, y participar reconstruyendo la historia, como si el espectador fuese un "forense de la información".

¿Cree que el monitoreo de la actividad del televidente en los nuevos medios permite conocer sus preferencias y sus intereses? ¿Por qué?

Me parece que es fundamental, y que realizadores y anunciantes tienen más posibilidades que nunca de saber que lo que están haciendo se ve, y qué dice el público sobre lo que está viendo. Actualmente, los criterios de medición de audiencia están caducos. El rating, basado en el encendido televisivo, los sistemas con people meeter y las encuestas telefónicas explican muy poco qué hace la gente con la televisión.

Hay un montón de alternativas para ver qué está haciendo la gente e interactuar con ella. Los realizadores de ficciones podrían indagar en qué líneas argumentales alternativas sugieren los fans o "prosumidores" a través de las redes sociales, o con qué personajes manifiestan sentirse identificados. En cuanto a los productores de programas informativos, identificar qué noticia y qué suceso son más seguidos o más comentados, y qué es trending topic o tendencia en Twitter .

Saliendo de esta tendencia "cosmética" de mostrar qué dice la gente en Twitter, creo que se pueden hacer muchas más cosas. Principalmente, los realizadores deberían apuntar a tener en cuenta lo que están diciendo los "prosumidores" e integrarlo al producto audiovisual, no sólo añadirlo como anécdota, como antes se hacía con las secciones de llamados telefónicos o cartas.


¿Qué estrategias podrían ponerse en marcha para lograr que los canales, realizadores, y anunciantes entren en diálogo con el público a través de los nuevos medios?

En cuanto a narrativas transmedia, actualmente se habla de “plataformas de contención”, que consiste en generar plataformas virtuales, donde generalmente el fan, seguidor o "prosumidor" puede dar a conocer su punto de vista y sus propias producciones. Las plataformas de contención pueden aplicarse a géneros informativos o ficcionales.

Hoy estoy analizando el caso de "Aliados" (Telefé), una serie para adolescentes. En su página web creó un canal que se llama Tu Tube, donde el consumidor, usuario o "prosumidor" puede subir videos recreando los temas del CD del programa. Luego, la producción elige los videos más destacados y después los difunde.


Algo parecido es lo que hacen TN y la gente, y otros canales informativos, que transmiten noticias registradas por el público, en lo que se llama periodismo ciudadano. Generalmente, esto se da en casos más extraordinarios, como inundaciones, granizos, accidentes...


Creo que las plataformas de contención son un gran laboratorio de análisis sobre qué dice la gente del producto, qué está en condiciones de decir, qué quiere decir... Este concepto no solamente se refiere a producciones audiovisuales; también incluye lo que el "prosumidor" hace en foros, redes sociales, blogs, etcétera.

Claramente, una plataforma de contención debería tener un Community Manager o alguien que gestione toda esa información, para volver a traducirla en datos útiles. No obstante, los prosumidores van a seguir comentando por sus propios medios, a través de sus redes. No es factible tener el control, pero sí se puede ofrecer abiertamente espacios donde los fans pueden participar. Eso es muy valorado por ellos; se sienten escuchados y saben que su aporte es tenido en cuenta.

Durante muchos años, el fan ha sido marginado o tenido como “el que le gusta el programa y nada más; mientras lo mire, ya está”. Hoy es un error ponerse en contra del fan, como, por ejemplo, lo hizo la gente de Warner Bros. con los fans de Harry Potter. Cuando los fans hacen parodias de las series, las suben a Internet y las comentan, están generando publicidad gratis, en primer lugar. En vez de ir contra ellos y establecer demandas judiciales, tuvieron que aliarse. Y hoy, muggle.net es una plataforma de contención de la marca Harry Potter. Y aunque hayan terminado las novelas y las películas, sigue habiendo un mundo de Harry Potter en la web, y siguen participando fans de todo el mundo. Incluso la misma autora, J. K. Rowling, participa de esa plataforma.


Me parece que la industria tiene que reaccionar inteligentemente, generando estos espacios de modo auténtico, abriéndose a escuchar lo que piensa la gente y sin esperar que los fans digan lo que ellos quieren. Y ahí está la gran oportunidad para alimentar las producciones. En el futuro, el concepto de calidad de producciones audiovisuales deberá incorporar la visión del fan. Porque seguir insistiendo con un sistema broadcasting en un medio red sería bastante contradictorio.

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